Si tiembla este silencio de ultratumba podré tal vez oler sus clorofilas podré tal vez sentir sus mustios tallos mordiendo nuevamente el tierno labio de un sueño que no vuelve ni regresa.
cobíjame en tu cuerpo de chaleco antibalas antes de que estalle el tiroteo de expectativas, y exigencias y condiciones y temores y desplantes y excesivas palabras…
Hoy solamente hoy, justamente hoy estoy borracho de impertinencias, estoy beodo de hostilidades, alcoholizado ad extremus de chismografía barata.
Por eso hoy solamente hoy, justamente hoy quiero vestirme de australopiteco para no entender o para entender nada.
Lucy graciosa Lucy, preciosa Lucy ven a mí; salvaje, peluda y resplandeciente, a devolverme mi forma primordial y primigenia de macho adusto e instintivo; quiero de vuelta mis afilados y largos incisivos, y mi pelaje alfombrado.
Me comeré el continente de un sólo bocado; aunque me quede atragantado....
Nada que ver con tanto alboroto, tengo el bolsillo roto y el estómago vacío y es tanto el tramposo hastío que gobierna mi reposo que ya parezco un oso hibernando en la nevera.
¡Y querías que me fuera! Pero la casa es mía, y mía es la poesía que declamas vulgarmente, por eso me lavo la frente con la mano del pecado y con lo que me has dado me lavo calladamente la cola de blonda paja que se quema contingente.
Atajo que no se ataja es regreso a la memoria, es retomar de una noria el agua contaminada por bacteria enfadada de muy malas intenciones. Observo tus pretensiones de adueñarte de mi vida mujer; si serás bandida, que mi corazón has atado a tu culo desbordado, a tu enagua primorosa, a todo el olor de la rosa que usas como arma de fuego, cada vez que das un ruego como si fuera una orden al peor fractal desorden de mi calma cotidiana, como soldada alemana.
¿Me dejas dormir otro rato? -ah maldito esposo ingrato, hay que sacar la basura…